Reflexiones sobre cursos online y profesores virtuales
El ofrecimiento de cursos online precisa ser acompañado de un análisis reflexivo sobre las competencias y habilidades complementarias de los profesores que actúan en esta modalidad, ya que la simple transferencia de materiales utilizados en la metodología presencial no garantiza su efectividad en la Web.
Las diferencias y especificidades de cada uno de los recursos digitales existentes precisan ser consideradas para su utilización adecuada en cursos virtuales (y también en los presenciales). Otro punto a ser considerado es que, muchas veces, las orientaciones hechas al profesor solamente abarcan cuestiones relacionadas a la parte técnica del uso de los Virtual Learning Environment o las Plataformas de Gerenciamiento de Cursos Online). A falta de discusión sobre las peculiaridades metodológicas -concernientes al planeamiento, estructuración, desarrollo, implementación y evaluación en ambientes virtuales de aprendizaje- se torna inviable la constitución de proyectos innovadores y, en algunos casos, el cumplimiento de los propios objetivos pedagógicos.
Se puede decir que para estudiar y comprender el trabajo y el rol del profesor en la actualidad es fundamental definir sus competencias. De acuerdo con Spector y La Teja (2001): "La competencia se refiere al hecho de estar calificado para ejecutar una actividad, tarea o servicio. Cuando se es competente para hacer algo, ésta capacidad es reconocida y verificada por una comunidad de practicantes. La competencia, entonces, se refiere al modo en que un estado de competencias puede ser demostrado a una comunidad relevante". Con todo, estos autores también llaman la atención respecto del hecho de que "la estructura y evaluación de las competencias pueden diferir de una comunidad de práctica a otra, e inclusive dentro de una misma comunidad". Entonces, cuáles serían las competencias que deberían ser desarrolladas por los profesores online?
Una primera observación a este respecto es que las constantes y rápidas mudanzas del ámbito de las tecnologías de la información y comunicación exigen del profesor un continuo desarrollo de competencias, capacitación pedagógica y estudio sobre herramientas digitales para el ejercicio de su vida profesional. Sin esta capacitación y experiencia, los profesores continuarán simplemente duplicando sus prácticas en la Web o en el aula presencial, y no conseguirán motivar a sus alumnos; es decir a los usuarios y consumidores de medios digitales.
Gran parte de la literatura sobre capacitación de profesores online se refiere a la utilización de la tecnología per se, manuales de enseñanza y listas de requisitos para la confección de tutorías online. Berge ("The Role of the Online Instructor/Facilitator". 1996), muestra una lista de recomendaciones para el profesor/ moderador, respecto del planeamiento e implementación de los materiales de su curso virtual. Esas recomendaciones son agrupadas en cuatro áreas:
- Pedagógica (uso de los recursos discursivos para facilitar el aprendizaje),
- Social (incentivo a las relaciones humanas entre los miembros de un grupo),
- Gerenciales (establecimiento de procedimientos generales para actuación en foros de discusiones)
- Técnicas (transparencia de la tecnología para una adecuada relación entre el sistema, el software y la interfase seleccionada).
Otro elemento a ser considerado en las propuestas de Berge es el rol del profesor en cuanto facilitador (moderador) del proceso de aprendizaje y no como transmisor de contenidos.
Para la implantación de un curso online es necesario que exista una interrelación entre esas cuatro áreas, algo que no ha sido ampliamente discutido en la literatura actual sobre las competencias del profesor virtual.
Por otro lado, tener en cuenta las competencias que son exclusivas de los profesores que administran cursos online. Dentro de las cuales se destacan:
ser capaz de usar a tecnología, tener habilidades de diseño e implementación de cursos
- Saber moderar, organizar y salvar discusiones asíncronas
- Establecer reglas básicas de utilización del chat y orientar las discusiones síncronas
- Integrar diferentes estilos de enseñanza y aprendizaje en los cursos
- Interactuar activamente con los alumnos y darles un feedback constante
- Concientizar a los alumnos sobre las diferencias culturales de los miembros del grupo y de las cuestiones de ética y "netiqueta" de Internet.
Un profesor que desea ofrecer cursos online también precisa comprender la naturaleza y filosofía de la educación a distancia. Enseñar virtualmente requiere una mudanza de paradigma educacional. En cuanto a la enseñanza tradicional, el proceso de aprendizaje está centrado en el profesor; pero en el ámbito online, la enseñanza está focalizada en la relación entre el profesor/alumno, alumno/alumno, alumno/conocimiento y alumno/interfase. El alumno está orientado en el sentido de aprender a ser autónomo, participativo y responsable por su aprendizaje. El nuevo paradigma educacional lleva al profesor a buscar prácticas educacionales que estimulen ese tipo de aprendizaje online.
Si, por un lado, este tipo de enseñanza establece nuevos desafíos educacionales, su utilización también presenta algunas ventajas y desventajas. Entre las ventajas pueden ser destacadas la democratización del acceso a la educación, la flexibilidad y la personalización del aprendizaje, la motivación para una educación continuada y el incentivo a "aprender a aprender".
Como desventajas, existen problemas para la administración del tiempo de dedicación a las actividades del curso y el sentimiento de soledad, creado por la falta de contacto físico entre los participantes del grupo.
Un programa online parte del planeamiento inicial de los objetivos del curso y los estudios detallados del perfil, características y necesidades de los alumnos. La tecnología solo debe ser seleccionada después de un análisis de su adecuación a los objetivos y contenidos del curso y sus formas de utilización (síncrona y/o asíncrona) por parte del profesor y los alumnos (individualmente o en grupo). Después de esta etapa el profesor efectivamente desenvuelve el planeamiento establecido en la implementación de las actividades de los cursos a través de la integración de las herramientas de comunicación.
Pierre Lévy (Cibercultura, 1999), dice que más importante que las herramientas a ser utilizadas en la educación a distancia es "el estilo pedagógico" adoptado. Lévy resalta que el profesor asume ambas funciones: "animador de la inteligencia colectiva" de los grupos de alumnos y orientador del proceso de aprendizaje individual, o sea, aquel que auxilia a los alumnos a investigar, seleccionar y organizar la información, gerenciar a tiempo los estudios y a construir el conocimiento de forma autónoma. El educador también integra y forma grupos de discusión e investigación.
La reflexión crítica sobre el profesor que trabaja con educación a distancia como una herramienta metodológica, debe ser observada, pues está vinculada al contexto de aprendizaje (mediado por la tecnología), los métodos (diferentes de aquellos usados en el aula presencial), la alfabetización digital de los alumnos y del propio profesor (hardware, software y soporte técnico necesarios), y otros asuntos pertinentes a la cultura digital, psicología, gerenciamiento del tiempo y conceptos de lo que debe ser la enseñanza.