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Formación en TIC

Con la llegada de la Escuela 2.0 se está hablando mucho sobre formación del profesorado en relación con las TIC, pero fundamentalmente en relación con la formación permanente: la preocupación es preparar al profesorado que ya está en la escuela para conseguir que la Escuela 2.0 sea un éxito.

Sin embargo, hay un recurso más barato y efectivo que la formación permanente del profesorado: una formación inicial de calidad.

Precisamente, el momento para hacer esta reflexión parece adecuado: están a punto de empezar los nuevos Grados de Educación Infantil y Primaria y el Máster de Secundaria acaba de echar a rodar. Es, por tanto, un buen momento para revisar cómo es la formación inicial del profesorado en relación con las TIC.

Dada la importancia de las TIC en la sociedad y para el proceso de aprendizaje en la escuela (donde incluso se debe contribuir al desarrollo de la competencia digital y para el tratamiento de la información), la lógica nos dice que, entre las competencias que se hayan definido para la formación inicial del profesorado de España, las universidades deberán de incluir las TIC. Motivos tiene para hacerlo:

  • La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), incluye la habilidad de utilizar la tecnología de forma interactiva entre las competencias clave para la vida.
  • El proyecto incluye, entre las competencias genéricas, tanto destrezas informáticas elementales como destrezas para el tratamiento de la información y, entre las competencias específicas de educación, la habilidad para utilizar las herramientas de e-learning y para integrarlas en el entorno de aprendizaje.
  • La Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación de España (ANECA), a través del Libro Blanco para la elaboración del Título de Grado de Magisterio, incluye dentro de las competencias transversales los conocimientos de informática relativos al ámbito de estudio y la capacidad de gestión de la información,  así como contempla dentro de las competencias específícas comunes a todo el profesorado, la capacidad para utilizar e incorporar adecuadamente en las actividades de enseñanza-aprendizaje las tecnologías de la información y la comunicación.
  • El Ministerio de Educación y Cultura de España indica, en las órdenes en las que se establecen los requisitos para la verificación de los correspondientes títulos, que el estudiante de Educación Infantil debe "conocer las implicaciones educativas de las tecnologías de la información y la comunicación y, en particular, de la televisión en la primera infancia"; el estudiante de Educación Primaria debe "conocer y aplicar en las aulas las tecnologías de la información y de la comunicación"; por último, el estudiante del Máster de Secundaria debe "buscar, obtener, procesar y comunicar información (oral, impresa, audiovisual, digital o multimedia), transformarla en conocimiento y aplicarla en los procesos de enseñanza y aprendizaje en las materias propias de la especialización cursada".

Pues bien, ahora os propongo un juego. Visita la página web de tu universidad más cercana, busca el nuevo título de Grado en Educación Infantil y Primaria (a veces está realmente escondido y tendrás que tirar de buscador...); una vez que los hayas encontrado, cuenta cuántos créditos se dedican a las TIC en este nuevo grado y calcula el porcentaje en relación con el total de créditos.

Así pues, en general no podemos presuponer una buena actitud del profesorado universitario de las facultades de Educación hacia el uso de las TIC, aunque sea con todas las precauciones debidas.

¿Qué panorama dibuja esto? Los créditos dedicados a las TIC de manera específica (a veces optativos, siempre escasos) y la probable poca predisposición del profesorado universitario hacia la utilización de las TIC en sus aulas no nos hace presagiar una buena formación inicial del profesorado en relación con las TIC, a pesar de que ésta esté recogida entre sus competencias. Y así no llegamos a ningún lado.

Por tanto, sería deseable que en los próximos años se analice cómo está siendo esta formación inicial y, si no es la adecuada, que se realicen las modificaciones adecuadas de los planes de estudio correspondientes. Nos jugamos con ello no sólo que la Escuela 2.0 sea un éxito o no: es la incorporación de nuestros estudiantes a la Sociedad de la Información y el Conocimiento lo que está en juego, y con eso no se juega.

¿En México cuando daremos el primer paso?

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